lunes, 12 de octubre de 2009

El era Diferente a Todos

Hay veces en que creen conocer a alguien, pero en el día menos esperado esa persona deja salir su verdadera personalidad que ha estado oculta por muchos años, talvez a muchos ya les a pasado creer conocer a alguien de pies a cabeza y luego darte cuenta que solo le pintaste una mascara en la cara en vez de conocerlo en realidad, a mi me paso algo parecido, pero no muy común.

Todos estábamos muy nerviosos por el primer día de clases, yo tan solo había dormido 4 horas y al notar la cara de mis compañeros creo que no fui la única, nos preparamos con los cuadernos en la mesa y cada uno eligió donde sentarse, yo obviamente con mi mejor amiga Carolina.

Cuando el profesor termino de pasar la lista y presentarnos a los alumnos nuevos alguien tocó la puerta
-¡Adelante!- Grito el profesor. Y por la puerta se asomo la directora junto a un tímido niño
-Buenos días, espero no interrumpir, pero les vengo a presentar un nuevo compañero que se mudara a su curso- Comunico la directora

Todos nos miramos sorprendidos, el niño tenia algo extraño en su expresión, no se que era, pero lo hacia diferente a todos

-Bueno, el se llama Tomas Galpón, espero que lo reciban muy bien en el curso- Lo presento la directora. Luego miro a Tomas, pero este no mostró interés alguno en hablar, solo tomo su mochila y se ubico en una asiento vació que estaba de tras de mi y de Carolina

Al cambio de hora yo amistosamente salude a Tomas, el respondió –Hola- Al parecer ya estaba mas calmado y se sentía mas cómodo, el nos contó a mi y a Carolina que sus padres eran extranjeros y que al el lo educaron en casa, pero sus padres lo decidieron trasladar para que aprendiera a convivir con mas gente ya que nunca antes había tenido ni un amigo, yo y carolina nos sorprendimos al oír esa respuesta, seria la primera vez en mi vida que conozco a alguien de 16 años que nunca había compartido con un amigo

Mientras mas trascurría el tiempo mas amiga de Tomas me hacia, el siempre me comprendía y me apoyaba en todo, era muy amable, pero le costaba mucho expresar sus sentimientos, era algo frió, pero yo estaba segura que ocultaba un ternura interna. No era como los demás hombres, el se podía adaptar a cualquier tipo de personas en tal solo un segundo, no se como lo hacia, pero tenia algo que le permitía entender tan fácilmente a los demás, es como si el pudiera ver el alma de las personas, pero creo que el no siempre se sentía feliz, porque no lograba entender a alguien que lo comprendía tan bien como lo hacia con los demás, yo muchas veces lo trate de ayuda, pero se restilla, era tan diferente a los demás que costaba poder sentirse como el y poder entenderlo.

Un día, cuando baje del bus y llegue a la sala, note que el puesto de Tomas estaba vació, pensé que llegaría tarde, pero no apareció en todo el día, lo trate de llamar, pero era inútil, talvez se enfermo y no podía ser molestado. Luego de que trascurriera un mes desde que no se presentaba a clases decidí visitarlo para ver que le sucedía, como no podía ir un fin de semana lo fui a ver luego de la jornada escolar, su casa parecía normal desde fuera, pero lo mas curioso es que la puerta estaba abierta, toque un par de veces y al no obtener respuestas decidí entrar, me anuncie en voz alta, pero nadie respondió, nunca había conocido a los padres de Tomas, el siempre decía que estaban viajando, así que trate de estar alerta para escuchar si es que estaban dentro de la casa, recorrí toda la planta baja y al no encontrar nada decidí subir a la pieza de Tomas, al subir el ultimo escalón note un molesto chillido desde la pieza de Tomas, me acerque lentamente para ver lo que sucedía, abrí unos centímetros para ver lo que pasaba, pero luego de verlos sentado en la cama mi mirada se quedo inmóvil, no podía mover ni un músculo, no creía lo que estaba pasando, Tomas vertía una especia de liquido café sobre su brazo lleno de cables y metales oxidados, del susto me caí hacia a delante justo frente de el, ambos nos asustamos y lo único que lo le suplicaba era que no me hiciera daño, el me dijo que nunca lo aria y me ayudo a levantarme, yo no podía quitar la vista de su brazo al descubierto, el noto que lo observaba y suspiro

-Sabes, creo que es hora de que te diga, no eh ido al colegio durante estas semanas, porque no estoy bien- Dijo señalando su extraño brazo.
-Pero, es biónico, cierto, eso que le ponen a la gente en ves de las extremidades que llegan a perder en accidentes- Le pregunte yo.
-Ojala fuera así, mira Sofi, yo no soy como tu, yo no tengo padres, desperté solo y abandonado en esta casa, no se lo que soy, pero me gustaría averiguar de donde vine, lo único que se, es que me estoy desgastando poco a poco y un día desapareceré para nunca volver- Me Explico con tristeza
-Pe…Pero no te puedes ir- Le suplique.
-Ojala fuese así, yo no quería que esto termina de esta manera, pero sea lo que sea yo me iré de aquí, no pertenezco a este mundo y necesito saber quien soy antes de morir, para poder descansar e paz- Me consoló mientras miraba fuera de la ventana y se dirigía hacia las escaleras.
-¡No! No te puedes ir, por favor, no me dejes- Le pedí con tristeza sujetándolo con fuerza de el brazo que aparentaba estar bien, pero aun así se sentía débil, me pare corriendo tras el, pero el ya estaba decidido a irse, tenia los ojos llenos de lágrimas y los de el me miraban tristes y perdidos.
-Lo siento, pero debes entenderme- Se disculpo tímidamente, yo asentí tristemente con la cabeza y el, al notarlo, tomo mi mano y dejo sobre ella un papel doblado a la perfección, yo lo sostuve fuertemente mientras dejaba mis lagrimas caer sobre mis mejillas y veía como se alejaba cada vez mas y mas, cuando lo perdí de vista abrí el pequeño papel y una leve sonrisa se me dibujo en el rostro.

Nunca te olvidarte…

-Yo tampoco- Pensé.

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